La marca y la artista colombiana se unieron en una edición limitada para llevar al vestuario un universo de figuras femeninas, flores y símbolos para explorar el origen y la identidad.
Fotos: cortesía Punto Blanco.

Una obra de Stefanía Tejada es el punto de partida de Altar, la colección de edición limitada que la artista colombiana presentó junto a Punto Blanco. En ella, la figura femenina convive con orquídeas, anturios, palmeras, caballos y una manzana: elementos que remiten a su historia personal y a su relación con el territorio.
El paso del arte al vestuario encuentra aquí un hilo conductor en el origen. “Esta conexión nace a partir de la necesidad de reflexionar sobre el origen y la importancia que tiene con nuestra identidad colombiana”, explica Tejada. Su propuesta incorpora referencias a las comunidades indígenas y a la naturaleza, junto con una visión de la mujer vinculada con la fuerza, la libertad y el conocimiento.


Ese universo se traslada a una selección de prendas y objetos: camisa, pantalón, vestido y trench coat, además de dos pañoletas, cuatro prendedores, un collar y un set de platos de cerámica. La colaboración amplía así el espacio de la obra, que pasa a formar parte tanto del vestuario como de la vida cotidiana.
Los símbolos de Altar, del lienzo al cuerpo
Dentro de la colección, la manzana tiene un significado particular: para Tejada representa el conocimiento y la capacidad de transformar. El anturio, por su parte, reúne referencias a las energías femenina y masculina. Estos elementos construyen el relato que acompaña las piezas.


La relación con el cuerpo también orienta la propuesta. Según la artista, algunas prendas lo acompañan con estructuras envolventes, mientras otras se adaptan al movimiento. Su formación en diseño de moda aporta a ese diálogo entre la imagen, la silueta y la manera de habitar el vestuario.
Tejada entiende, además, la moda como una expresión del contexto en el que se crea y se lleva. “La moda también es un tema político, también es un tema social, de estatus”, señala.

En Altar, esa mirada toma forma en prendas, accesorios y objetos que acercan su lenguaje artístico a otros usos. Una colaboración que encuentra en la identidad colombiana un punto de partida para hablar del cuerpo, la naturaleza y los símbolos con los que nos reconocemos.





