El poder del volumen según SAÁG

Con Punto aparte, SAÁG presentó en Bogotá Fashion Week 2026 una colección construida desde la deconstrucción, el oversize y el outerwear – ropa de calle -, marcando una nueva etapa creativa para la firma.

Por: Equipo Código Malva. Fotos: cortesía de BFW


Bajo el nombre Punto aparte, la propuesta de Santiago Cortés, el director artístico de la marca, presentó un lenguaje depurado y experimental, donde las siluetas amplias, los abrigos escultóricos y la relación entre cuerpo y movimiento se convirtieron en el centro de toda la pasarela.

La colección marcó también un nuevo capítulo para la firma tras su evolución desde Arte Estampado hacia SAÁG. Durante la presentación hubo una intención evidente de simplificar y redefinir el lenguaje visual de la marca sin perder identidad. Todo se vio mucho más preciso y mucho más enfocado en la construcción de la silueta.

De grandes proporciones

Los abrigos y las prendas exteriores se convirtieron en las piezas protagonistas de la colección, con estructuras amplias, hombros exagerados y volúmenes que alteraban la relación entre la ropa y el cuerpo.

Muchas prendas parecían moverse constantemente mientras caminaban los modelos. Presentó piezas que se abrían, otras que envolvían el cuerpo casi como capullos y otras que jugaban con proporciones exageradas sin perder limpieza visual.

Una estética limpia y muy emocional

La propuesta, limpia en el uso de colores y materiales, tuvo algo muy emocional en la manera en que las prendas ocupaban el espacio y se relacionaban con el movimiento y el cuerpo.

Santiago Cortés construyó un universo visual muy contemporáneo y artístico, explorando una idea de género libre y alejándose de códigos rígidos entre lo masculino y lo femenino.

Se vieron faldas amplias combinadas con hoodies estructurados, prendas exteriores que parecían vestidos escultóricos e incluso siluetas donde el cuerpo estaba pensado desde la fluidez.

Color, textura y construcción

Blanco, negro, beige, azul profundo, rojo intenso y algunos estampados gráficos aparecen estratégicamente para romper la neutralidad de ciertos momentos de la colección.

También hubo un trabajo interesante sobre texturas y materiales. Algunas piezas tenían una estructura mucho más rígida y arquitectónica, mientras otras se sentían livianas y fluidas. Esa tensión constante entre volumen y ligereza sostuvo muy bien toda la narrativa de la pasarela.

Uno de los elementos más interesantes fue cómo trabajó la ropa de calle como eje central de la colección y de la identidad completa de su propuesta creativa.

Una nueva etapa para la marca

Punto aparte se sintió exactamente como eso: una pausa y un reinicio. Más que una colección construida desde el exceso visual, SAÁG presentó una propuesta donde cada decisión parecía responder a una intención muy clara.

La música de Benjamin Clementine acompañó perfectamente esa atmósfera mucho más introspectiva y sofisticada que atravesó toda la historia en pasarela.

Y aunque la colección exploró y experimentó con las siluetas y con una construcción conceptual bastante potente, nunca perdió la usabilidad de cada prenda.

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