La marca paisa presentó en el BFW2026 una colección que toma elementos de la vivienda tradicional colombiana para construir una propuesta de sastrería estructurada y ligada a la idea de habitar.
Por: Juanita Gómez. Imágenes: cortesía BFW.

La Petite Mort, una marca paisa que está llevando la parada en la vanguardia colombiana, cerró la franja de pasarelas del primer día de Bogotá Fashion Week 2026 con Techo, una colección que parte de la arquitectura de las casas campesinas colombianas para construir una narrativa sobre la memoria y el cuerpo.
A través de la sastrería, la pareja de diseñadores conformada por Andrés Duran y Jonathan Cortez, exploraron la idea de la ropa como el primer espacio que habitamos.

Los tonos grises iniciales remitían al concreto y al cemento húmedo; después aparecieron los terracotas, cafés, mostazas y rojos quemados que inevitablemente recordaban el ladrillo, la madera, las tejas y el barro presentes en muchas construcciones tradicionales del país. La transición de color funcionó casi como un recorrido material por una casa en construcción.
La sastrería como estructura
La Petite Mort lleva años construyendo un lenguaje alrededor de la sastrería, pero en Techo ese trabajo alcanzó uno de sus puntos más precisos. La colección presentó blazers deconstruidos, abrigos largos, pantalones amplios de tiro altísimo, chalecos cruzados y siluetas intervenidas que alteraban proporciones sin perder estructura.



Las prendas en la pasarela podían verse fragmentadas o desplazadas, pero nunca desarmadas. Cada corte, cada capa y cada intervención se sentía controlada. La colección mostró perfectamente la arquitectura clásica de la sastrería antes de modificarla.



En varios looks las piezas parecían desplazarse sobre el cuerpo: hombros exagerados, ruedos asimétricos, capas superpuestas y paneles que se abrían sobre otras prendas.
Materiales, capas y construcción
La colección trabajó principalmente con tejidos de lana, gabardinas, terciopelos y textiles con cuadros discretos. Muchas superficies tienen texturas que recuerdan materiales de construcción, cómo tejidos ásperos, acabados trenzados y estructuras rígidas.



El layering (capa sobre capa) fue uno de los recursos más efectivos de la pasarela. Las capas además de funcionar como decisión estética, también lo hacen como parte del concepto de refugio y protección. Camisas, chaquetas, chalecos y abrigos se acumulaban creando volumen y profundidad sin perder la limpieza visual.



También se destacó el manejo del estilismo. Aunque los accesorios fueron mínimos, el calzado trenzado en tonos tierra ayudó a unificar visualmente la colección y mantener la atención sobre las siluetas.
Del concepto a lo comercial
Uno de los mayores aciertos de Techo fue lograr que una propuesta profundamente conceptual siguiera sintiéndose usable y deseable. Las prendas mantuvieron un nivel alto de sofisticación, pero muchas podían trasladarse fácilmente fuera de pasarela.



La colección no convirtió los códigos de la arquitectura colombiana en algo literal ni folclórico. Más bien tomó referencias materiales y estructurales para traducirlas en lenguaje de moda contemporánea.








