Johanna Ortiz mostró su ‘Alma’ en Madrid

La diseñadora colombiana presentó su colección otoño-Invierno 2026 en la MBFWM 2026, marcando una nueva etapa en su relación con Europa y en la evolución de su propuesta estética.

Créditos: Fotos cortesía.

Johanna Ortiz se presentó por primera vez en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, en un movimiento que refuerza su posicionamiento internacional. La diseñadora llevó a la pasarela su colección ‘Alma’, una propuesta que reinterpreta sus códigos desde una mirada más amplia, pensada para una mujer global.

El desfile tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes, donde Ortiz desarrolló una narrativa construida a partir de referencias cruzadas entre su identidad latinoamericana y elementos de la cultura española. La colección incorporó guiños a la estética ecuestre y a los trajes de luces, traducidos en chaquetas bolero, hombros marcados y detalles ornamentales, sin recurrir a interpretaciones literales.

Entre el trópico y el invierno europeo

La colección otoño-invierno 2026-2027 representó un ejercicio de adaptación dentro del lenguaje de la diseñadora. Proveniente de un contexto sin estaciones marcadas, Ortiz planteó una propuesta que combina materiales asociados al invierno —como cuero, terciopelo y piel de borrego— con siluetas más ligeras y versátiles.

En pasarela, esta dualidad se tradujo en vestidos fluidos, faldas con movimiento y conjuntos estructurados que permiten distintas lecturas según el contexto. La inclusión de pantalones, chalecos y capas refuerza una intención clara: ampliar el uso de sus prendas más allá de ocasiones específicas.

De lo decorativo a lo funcional

Bajo el concepto de “paraíso interior”, la colección propone una elegancia menos rígida. Las referencias a la ropa de noche se reinterpretan desde códigos más relajados, cercanos al universo de la pijama, con cortes amplios y mayor libertad en el movimiento.

El estilismo refuerza esta idea: zapatos planos y botas vaqueras acompañaron varios de los looks, alejándose de una construcción tradicionalmente asociada a la formalidad. La propuesta se orienta hacia una funcionalidad que permite integrar estas piezas en distintos momentos del día.

Aunque el negro actúa como eje central —visible en chaquetas de inspiración napoleónica y pantalones intervenidos con brillo—, la colección evoluciona hacia una paleta más amplia que incluye marrón chocolate, rojo, verde y tonos cálidos.

En paralelo, se observa un ajuste en el uso de los códigos característicos de la marca. Elementos como los volantes y los estampados botánicos siguen presentes, pero con menor protagonismo, dando paso a una construcción más enfocada en silueta y volumen.

La artesanía no falta

La artesanía continúa siendo un componente estructural dentro de la propuesta. En esta colección, se materializa a través de colaboraciones con el joyero Omar Hurtado, cuyas piezas incorporan referencias precolombinas, y la firma Moi & Sass, responsable de los bolsos de cuero hechos a mano.

En los últimos años, la organización ha buscado consolidar su relevancia dentro del circuito global, tradicionalmente concentrado en ciudades como París, Milán o Nueva York.

En este contexto, la presencia de diseñadoras latinoamericanas con posicionamiento global introduce nuevas narrativas dentro del calendario, al tiempo que amplía el alcance de la plataforma.

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