Vélez y J Balvin presentaron en Colombiamoda 2026 Artisan Gang in The City, una colección que llevó los códigos del oficio artesanal antioqueño al closet contemporáneo a través del cuero.
Por Juanita Gómez. Imágenes: Cortesía Inexmoda.

La cuarta entrega de su colaboración creativa, entre la famosa marca antioqueña y uno de los artistas colombianos más representativos del género urbano, se alejó del formato habitual de la feria para construir una experiencia de mayor escala alrededor de la identidad de la ciudad y su relación con las montañas.
El desfile partió de una idea concreta: el camino del arriero antioqueño desde las montañas hacia Medellín. Pero, más que reconstruir literalmente ese personaje, la colección utilizó sus códigos como punto de partida para hablar de una ciudad que ha cambiado y de una forma contemporánea de vestirla.

El propio J Balvin abrió el desfile con un relato sobre ese territorio. Habló de los caminos, de las montañas como parte permanente del paisaje y de una Medellín que “nunca dejó de construirse”.
Del arriero a una ciudad que cambia
Artisan Gang in The City tomó elementos asociados con el imaginario antioqueño y los llevó a un contexto urbano.
El cuero ocupó el centro de la propuesta. Apareció en chaquetas, faldas, pantalones, bolsos y diferentes accesorios, pero también en piezas donde el material fue trabajado mediante técnicas de tejido que dejaron visible una dimensión artesanal.



El trabajo manual no apareció como decoración aislada, sino integrado a prendas pensadas para formar parte de un guardarropa contemporáneo.
Las superposiciones fueron otro de los recursos constantes. Camisas, chalecos y chaquetas se acumularon en diferentes looks, mientras las faldas se llevaron sobre pantalones y las prendas de mayor longitud construyeron una silueta que privilegiaba el movimiento y las capas.



La colección también recuperó referencias como el poncho y el carriel, elementos vinculados históricamente con el universo del arriero antioqueño. En lugar de trasladarlos literalmente a la pasarela, la propuesta los convirtió en referencias para nuevas proporciones y formas de llevar el vestuario.
El cuero como punto de encuentro entre oficio y ciudad
Si hubo una pieza que concentró buena parte de la identidad de la colección fueron las chaquetas de cuero. Las hubo cortas y largas, estructuradas y más relajadas, acompañadas por pantalones, faldas y diferentes capas.



El cuero también apareció tejido, en una exploración que permitió alejarlo de su representación más convencional dentro de la marroquinería.
La paleta siguió esa misma lógica. Marrones, cafés, beige, azul oscuro, rojo, negro y otros tonos tierra construyeron una propuesta contenida cromáticamente, en la que el material y las proporciones tenían mayor protagonismo que el color.



Los accesorios ampliaron esa conversación. Bolsos de diferentes tamaños, cinturones, piezas de mano y otros complementos fueron utilizados para construir capas sobre los looks. El accesorio dejó de ser únicamente un elemento funcional para convertirse en parte de la silueta.
Un Medellín que se viste de ciudad
La colección no se quedó en la representación rural de Antioquia. Los trajes aparecieron junto a chaquetas de cuero, pantalones de pierna amplia, faldas largas y blazers alargados.



Las proporciones fueron generosas, con prendas que llegaban por debajo de la cadera y pantalones de bota media y amplia que reforzaban una silueta relajada, pero cuidada.
También hubo referencias más cercanas a la estética de J Balvin. Los pañuelos largos utilizados debajo de las gorras introdujeron un gesto asociado al hip-hop y a la cultura urbana que el artista ha incorporado durante años a su propia imagen.



La combinación entre gorra, pañuelo, cuero y prendas de sastrería terminó de desplazar el imaginario del arriero hacia otro tipo de hombre y mujer de ciudad.
La ruana entra en la ciudad
Entre las referencias más reconocibles estuvo la reinterpretación de la ruana. Históricamente asociada con el campesinado y con diferentes regiones de Colombia, esta prenda también forma parte del imaginario antioqueño y de una forma de vestir vinculada con las montañas.



En la colección apareció transformada, con proporciones y construcciones que la alejaron de su uso tradicional para integrarla al guardarropa urbano.
Algo similar ocurrió con otros recursos vinculados a la artesanía. Los tejidos, las intervenciones sobre el cuero y los detalles manuales estuvieron presentes sin convertir la colección en una representación literal del pasado.
Cuatro décadas de Vélez y una nueva lectura de Medellín
La presentación coincidió con los 40 años de Vélez, compañía fundada en Medellín en 1986 y cuya trayectoria ha estado estrechamente relacionada con el trabajo en cuero, la marroquinería y el desarrollo de productos alrededor de este material.



Para la marca, la colaboración permitió revisar ese origen desde una perspectiva contemporánea. Para J Balvin significó continuar una relación creativa que empezó con Vélez en 2025 y que ha explorado diferentes aspectos de su vínculo con Medellín, desde el fútbol hasta la paternidad y, ahora, el territorio y los oficios.



La cuarta colaboración también mostró cómo el cuero puede funcionar como un lenguaje común entre la tradición productiva de Vélez y la visión estética de J Balvin.
Una pasarela fuera del formato tradicional
El desfile tuvo lugar durante el Opening Weekend de Colombiamoda 2026, pero su puesta en escena se desarrolló en un recinto diferente al circuito habitual de la feria. La organización del espacio, la disposición de los asistentes y la construcción escenográfica le dieron una dimensión cercana a la de una presentación independiente de gran formato.

Las palabras de J Balvin antes de la salida de los looks situaron el concepto en el territorio: las montañas, los caminos, el ascenso y una ciudad que se transforma sin desprenderse de su origen.





