La final del Mundial 2026 y el poder de la moda

La primera final de un Mundial de Fútbol con espectáculo de medio tiempo confirmó lo que ya sabíamos… la moda forma parte del lenguaje de los grandes eventos deportivos. Estos fueron los looks más impactantes.

Por: Juanita Gómez. Imágenes: tomadas de internet.

Durante uno de los eventos televisivos más importantes del año, la moda ocupó también el estadio a través de vestuarios diseñados a la medida, referencias a la cultura futbolística y algunas de las casas de lujo más importantes del mundo.

El primer espectáculo de medio tiempo realizado durante una final de la Copa del Mundo reunió a BTS, Shakira, Madonna y Justin Bieber, entre otros artistas. Fuera del escenario, Louis Vuitton volvió a participar en uno de los rituales más importantes del torneo con el baúl encargado de custodiar el trofeo.

BTS convirtió la cultura de los Red Devils en moda

El famoso grupo coreano BTS protagonizó una de las propuestas de vestuario con mayor carga simbólica de la jornada. Para interpretar Dynamite, los siete integrantes aparecieron coordinados en rojo, negro y blanco, colores asociados tanto con la selección surcoreana como con los Red Devils, su célebre agrupación de aficionados.

La referencia al fútbol atravesó todo el vestuario. Camisetas deportivas, chaquetas, pantalones amplios, bufandas, escudos y detalles inspirados en las gradas construyeron una versión estilizada de la indumentaria del aficionado. La estética se acercó al blokecore, corriente que trasladó al streetwear elementos como jerseys de fútbol, bufandas, prendas técnicas y tenis retro.

El cantante surcoreano Jimin llevó uno de los gestos más reconocibles con una camiseta marcada con el número 7, dorsal asociado al capitán surcoreano Son Heung-min y, al mismo tiempo, una cifra estrechamente ligada a la identidad de BTS como septeto.

Jungkook y V incorporaron chaquetas de cuero que endurecieron la estética deportiva, mientras Suga llevó una prenda exterior con la identidad gráfica de los Red Devils. Jin y J-Hope apostaron por el rojo de forma más dominante y RM combinó tonos oscuros con franjas del mismo color.

Más que vestir a todos exactamente igual, el estilismo construyó un uniforme colectivo que permitía conservar la personalidad de cada integrante. Pantalones baggy, cuero, prendas deportivas, mocasines y tenis mezclaron referencias de estadio con elementos del guardarropa contemporáneo.

El homenaje adquirió todavía más significado por el escenario. Corea del Sur no disputaba la final, pero uno de sus símbolos futbolísticos llegó igualmente al centro del espectáculo. BTS convirtió la imagen de sus aficionados en una representación cultural reconocible ante una audiencia global.

Shakira volvió a Roberto Cavalli

Para Shakira, regresar al Mundial significó también reencontrarse con una parte importante de su historia de moda.

La colombiana recurrió a Roberto Cavalli, casa responsable también de su vestuario para la ceremonia de clausura del Mundial de Sudáfrica 2010. Esta vez, Fausto Puglisi creó un look personalizado en tonos naranja, rosa y amarillo inspirado en los colores de un atardecer y cubierto con más de 200 mil cristales Swarovski aplicados a mano durante más de 120 horas de trabajo.

El diseño incorporó escote pronunciado, aberturas laterales y una falda construida mediante tiras de tejido que acompañaban el movimiento de la coreografía. La elección de una paleta cercana a la utilizada durante su histórica interpretación de Waka Waka en 2010 convirtió el vestuario en un vínculo entre dos momentos de su relación con el torneo.

El concepto se extendió a sus más de 30 bailarines, también vestidos por Roberto Cavalli. En lugar de funcionar únicamente como acompañamiento, el cuerpo de baile amplificó los colores, estampados y movimiento del look principal hasta convertir el vestuario en parte de la escenografía visual del espectáculo.

Madonna llevó el brillo al terreno de juego

Madonna mezcló códigos de distintas casas para su aparición junto a Ronaldo Nazário y Ronaldinho.

La cantante llevó un top de Diesel combinado con una chaqueta Saint Laurent decorada con cristales y joyería Swarovski, . El resultado trasladó su conocida relación con el negro, el brillo y las referencias rockeras hacia un contexto deportivo sin intentar convertirla literalmente en una aficionada de fútbol.

La combinación de tonos rosa, morado y plateado hace además referencia a la identidad visual de su más reciente álbum, Confessions II. Frente a los códigos colectivos de BTS o el despliegue escénico de Shakira, Madonna mantuvo una imagen mucho más cercana a su propio guardarropa.

Justin Bieber convirtió el escenario en escaparate de SKYLRK

Justin Bieber hizo algo diferente. En lugar de recurrir a una gran casa externa, utilizó la final para vestir diseños de SKYLRK, su propia marca.

El músico llevó una camisa verde deconstruida sobre un polo blanco de proporciones amplias, shorts baggy de denim, medias blancas y tenis beige. El calzado pertenecía al modelo Matter Daddy, presentado por la marca durante ese mismo fin de semana.

Su aparición funcionó también como una extensión de su proyecto empresarial. La actuación coincidió con nuevas activaciones de SKYLRK en Nueva York, convirtiendo uno de los escenarios con mayor exposición mundial en una plataforma para su propia firma.

De Burberry a Thom Browne, otros looks de la final

Burna Boy apareció vestido por Burberry, mientras Jennifer Hudson llevó un diseño de Thom Browne realizado a medida acompañado por joyería de Tiffany & Co., incluido el reconocido broche Bird on a Rock.

Entre las apariciones vinculadas directamente con Louis Vuitton, la actriz y modelo surcoreana Jung Hoyeon usó un vestido rosa satinado procedente de la colección Crucero 2027. Carlos Alcaraz vistió un traje cruzado beige de seda y cachemira de la maison, acompañado por camisa blanca y mocasines LV Jazz.

Ambos tuvieron además una función especial antes del partido.

Louis Vuitton llevó la Copa del Mundo hasta el campo

El lujo no estuvo presente únicamente en los artistas.

Antes de la final, el trofeo llegó al terreno de juego dentro del Trophy Trunk de Louis Vuitton, acompañado por los embajadores de la casa de lujo Jung Ho-yeon y Carlos Alcaraz (tenista) junto a los campeones del mundo Andrés Iniesta y Mario Kempes.

El baúl fue elaborado en los históricos talleres de Asnières-sur-Seine y conservó el lienzo Monogram característico de la casa, acompañado por una gran V dorada, referencia tanto a Victory como a Vuitton.

La relación entre la casa francesa y la Copa Mundial empezó en 2010, cuando creó su primer Trophy Trunk para el torneo de Sudáfrica. Desde entonces, Louis Vuitton ha llevado su tradición de baúles a algunas de las competiciones y premios deportivos más importantes del mundo.

El fútbol ofrece uno de los ejemplos más claros. En 2025, los premios masculino y femenino del Balón de Oro también fueron presentados en baúles creados especialmente por Louis Vuitton, una colaboración que la maison mantiene con el galardón desde 2023.

El deporte se ha convertido en uno de los grandes escenarios contemporáneos de la moda, y la final del Mundial 2026 lo mostró frente a una audiencia de millones de personas.

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