Tardes Malva-Sofitel: mujeres que lideran, marcas colombianas y conversaciones que abren camino

La más reciente edición del encuentro de Código Malva se realizó el 20 de octubre en el Hotel Sofitel Bogotá Victoria Regia.

Imágenes: Cortesía.

La jornada reunió a marcas nacionales en Le Marché, un conversatorio sobre liderazgo femenino y una conversación sobre la importancia de la detección temprana del cáncer de mama.

El liderazgo femenino, los desafíos de las mujeres en espacios de poder y el emprendimiento colombiano fueron los temas centrales de una nueva edición de Tardes Malva-Sofitel, el encuentro reunió a mujeres de distintos sectores profesionales, asistentes y marcas nacionales.

La programación tuvo como eje el conversatorio El poder femenino: mujeres, liderazgo y conversaciones para romper techos, moderado por Marta María Jiménez, socia fundadora de Código Malva. Participaron Viviana Barberena, abogada y filósofa experta en administración pública; Nury Mendoza, gerente general del Sofitel Bogotá Victoria Regia y primera mujer colombiana en ocupar ese cargo dentro de la organización; y Liliana Sotomonte, gerente comercial, de gobierno y experiencias de RCN.

Liderar sin tener que parecerse a otros

¿Qué significa ejercer el liderazgo?, y, ¿hasta qué punto las mujeres deben modificar su manera de actuar para ser reconocidas en posiciones de poder?

Estas preguntas atravesaron la conversación, que partió de las experiencias profesionales de las panelistas para abordar los prejuicios, las exigencias, los retos y las oportunidades que encuentran las mujeres en diferentes entornos laborales.

Una de las discusiones giró alrededor de si existe una manera específicamente femenina de liderar. Las intervenciones plantearon perspectivas distintas. Mientras algunas defendieron que las mujeres aportan competencias y formas de ejercer la autoridad que enriquecen los equipos, también se cuestionó la idea de que el liderazgo deba definirse exclusivamente por el género.

En ese sentido, Liliana Sotomonte planteó: “El liderazgo no es femenino, masculino. Es liderazgo y es la manera como se ejerce”, una reflexión que puso el foco en las distintas formas de asumir una posición de dirección, sin reducirlas a una cuestión de género.

Por su lado, Viviana Barberena señaló que el liderazgo también requiere preparación y trabajo, más allá de las habilidades naturales de cada persona: “Yo tengo el talento, pero yo trabajo ocho horas al día y no me muevo de donde estoy trabajando para hacerlo”.

Además, Barberena también defendió la importancia de que las mujeres puedan ejercer la autoridad sin tener que reproducir modelos masculinos.

“Lo que creo que nosotros tenemos que mantener, por encima de todo, es que haya una manera de ejercer el liderazgo que es el nuestro y no parecernos a los hombres para poder ejercer el liderazgo. Nosotros lo hacemos a nuestra manera y eso es importante.”, Dijo Viviana.

El desafío de abrirse espacio en industrias masculinizadas

Las experiencias compartidas también evidenciaron que las barreras para las mujeres no se presentan de la misma manera en todos los sectores. El entorno profesional, las estructuras institucionales y las expectativas sociales pueden determinar qué tan fácil resulta acceder a una posición de poder y ejercerla sin que las capacidades propias sean cuestionadas.

Desde su experiencia, Nury Mendoza relató cómo su trayectoria en un entorno familiar tradicional influyó en su decisión de construir un camino profesional propio. Su intervención puso sobre la mesa el peso que pueden tener los referentes familiares y las expectativas sobre el papel de las mujeres en la sociedad.

En la conversación también surgió la experiencia de las mujeres en el sector público y en la política. Allí se señaló que, además de las capacidades individuales, existen condiciones estructurales que dificultan su participación y permanencia en espacios de decisión. Las responsabilidades familiares, las expectativas sobre su comportamiento y la necesidad de demostrar reiteradamente que están preparadas para sus cargos fueron algunos de los obstáculos mencionados.

Se resaltó además que en sectores tradicionalmente masculinizados las mujeres pueden encontrarse con cuestionamientos adicionales sobre su criterio y experiencia, incluso cuando cuentan con las capacidades necesarias para asumir sus responsabilidades.

Una de las reflexiones más evidentes apuntó a esa exigencia desigual: las mujeres no solo deben demostrar que tienen los conocimientos y las habilidades para liderar, con frecuencia también deben justificar su presencia en espacios donde sus pares hombres no enfrentan el mismo nivel de cuestionamiento.

Las decisiones difíciles y el peso de la vida personal

La conversación avanzó hacia otro de los desafíos de ocupar cargos de responsabilidad, al tomar decisiones que pueden generar desacuerdos sin asumir un personaje que no corresponde a la propia forma de liderar.

Frente a esta cuestión, las panelistas Liliana y Nury plantearon que las decisiones difíciles requieren preparación, convicción y una evaluación de sus posibles efectos sobre las personas y las organizaciones. La firmeza, desde esta mirada, no implica necesariamente elevar la voz o adoptar una actitud confrontativa, significa comprender el alcance de una decisión y asumirla con seguridad.

El equilibrio entre la vida profesional y la personal también ocupó un lugar importante. Las participantes hablaron de las expectativas que recaen sobre las mujeres cuando deben responder simultáneamente a las exigencias de sus carreras y a las responsabilidades de cuidado.

En este punto, la conversación abordó el sentimiento de culpa que puede acompañar la maternidad y la vida ejecutiva. Una de las intervenciones cuestionó que las mujeres deban explicar constantemente cómo distribuyen su tiempo entre el trabajo y sus hijos, mientras esas mismas preguntas no suelen formularse con igual frecuencia a los hombres.

Así, las experiencias compartidas por las panelistas y las asistentes ampliaron la discusión más allá de las trayectorias individuales. El intercambio permitió reconocer que distintas decisiones profesionales que se ven atravesadas por condiciones sociales, expectativas familiares y propias, y dinámicas laborales que no siempre se distribuyen de manera equitativa.

Le Marché: una vitrina para las marcas colombianas

La jornada también tuvo un componente comercial con Le Marché, un espacio concebido para acercar las marcas colombianas a los asistentes y darles la oportunidad de presentar sus productos directamente al público.

En esta edición participaron El Maletero, Rita Escobar, Bazuka, Mohiletto, Zafiro Trend, Doos Eyewear y Mantile. Sus propuestas incluyeron prendas de vestir, joyería, gafas y otros accesorios, además de productos para el hogar, bolsos y billeteras.

El showroom ofreció a los asistentes la posibilidad de conocer de cerca las propuestas de cada marca y descubrir diferentes alternativas de diseño nacional en un mismo lugar.

Este componente comercial acompaña el propósito de Tardes Malva-Sofitel de generar espacios de encuentro entre las marcas y potenciales compradores, al tiempo que da visibilidad a emprendimientos colombianos ante una audiencia interesada en conocer sus propuestas.

Hablar de cáncer de mama también es hablar de autocuidado

Antes del conversatorio, representantes de la Asociación AMESE compartieron información sobre el acompañamiento a personas con cáncer y sus familias, así como sobre la importancia del autocuidado y la detección temprana del cáncer de mama.

La intervención recordó que la atención no se limita al diagnóstico o al tratamiento médico. El acompañamiento emocional y la orientación jurídica también pueden ser relevantes para quienes atraviesan un proceso de enfermedad y para las personas cercanas que los acompañan.

Durante este espacio se hizo énfasis en conocer el propio cuerpo, prestar atención a los cambios y consultar oportunamente ante cualquier señal de alerta. El autoexamen puede contribuir al conocimiento corporal, aunque no reemplaza los controles médicos ni los métodos de detección recomendados por profesionales de la salud.

La conversación también invitó a considerar las necesidades emocionales y sociales de quienes reciben un diagnóstico, así como el papel que cumplen sus redes de apoyo durante el proceso.

Un encuentro para conectar experiencias y abrir conversaciones

Con esta edición, Tardes Malva-Sofitel volvió a reunir tres dimensiones de su propuesta: la visibilidad de marcas colombianas, el intercambio de experiencias entre mujeres de distintos sectores y la conversación sobre temas que requieren atención colectiva.

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