La moda popular bogotana debuta en el New York Fashion Week 2026

De la mano de la Cámara de Comercio de Bogotá, ocho marcas de moda popular bogotana llegan al New York Fashion Week 2026 como parte de Fashion Designers of Latin America, marcando un hito para la internacionalización de la economía creativa local y el ingreso de estos negocios a los circuitos globales de la moda.

Fotos: Cortesía de la Cámara de Comercio y Código Malva

Durante años, la moda popular de Bogotá fue observada desde el margen: potente en producción, vital en economía, pero ausente de los grandes relatos internacionales. Hoy, esa narrativa empieza a reescribirse.

Del 13 al 16 de febrero, ocho marcas bogotanas del sector popular presentarán sus colecciones otoño-invierno 2026 en la pasarela de Fashion Designers of Latin America (FDLA), en el marco de New York Fashion Week 2026.

Las marcas seleccionadas —Alanna, A Modo Mio, C’emadier, Más Cincuenta y Siete by Love Me Jeans, Lorant & Co y Lyenzo en vestuario, junto a Liza Herrera y Kernel Leather en calzado— no solo representan una diversidad estética y técnica, sino un cambio estructural: el ingreso de la economía popular bogotana a las ligas internacionales de la moda.

El proyecto “Puente” llega a su 5ta edición

Esta participación hace parte de Puente Internacional, una iniciativa liderada por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) que busca algo más ambicioso que un desfile: conectar a los empresarios de la moda popular y emergente con los circuitos globales, impulsando su formalización, competitividad e internacionalización.

“Estamos comprometidos con la internacionalización de la moda popular bogotana porque es un poderoso vehículo de crecimiento económico y generación de empleo”, afirmó Ovidio Claros Polanco, presidente de la CCB, durante la rueda de prensa. La selección de las marcas fue el resultado de un proceso riguroso de curaduría, con expertos nacionales e internacionales, para asegurar que el talento bogotano llegue a Nueva York “pisando fuerte”.

Pero el trasfondo es aún más profundo. Como explicó Claros, el proyecto nace de una decisión estratégica: cambiar la mirada sobre territorios como San Victorino y el Restrepo, entendiendo la moda como un puente entre informalidad y formalización, entre lo local y lo global. “No se trata de imponer, sino de construir. De demostrar que ahí hay talento, industria y futuro”.

Curaduría con mirada global

La mentoría y curaduría estuvo a cargo de un equipo de alto nivel: Albania Rosario, fundadora y presidenta de FDLA; José Forteza, editor senior de Vogue México; Luis Sánchez, cofundador de Ideas Publishing Group; el diseñador Jorge Duque; y la curadora y directora de estilismo Estefanía Turbay.

Para Rosario, el proceso fue tan técnico como emocional. “Cada una de estas firmas representa no solo la excelencia del diseño bogotano, sino el espíritu resiliente y visionario de nuestra comunidad creativa. La moda latinoamericana tiene un poder transformador real cuando se presenta con narrativa, rigor y visión”.

Moda popular, pero lista para competir

Uno de los consensos del panel fue claro: la moda que nace en Bogotá es competitiva a nivel global. No solo por precio, sino por técnica, producción, identidad y capacidad de respuesta al mercado.

“Bogotá produce desde ropa urbana hasta calzado artesanal y propuestas contemporáneas que pueden dialogar con los mercados más exigentes”, explicó Daniel, parte del equipo curatorial, tras recorrer territorios como San Victorino, el Restrepo y la Alquería. “Hay talento inexplorado, y eso es lo que hace tan potente este proyecto”.

Desde una mirada más íntima, Jorge Duque —con más de 25 años de trayectoria— lo resumió así: “nuestra industria no empezó anoche. Esto es el resultado de décadas aprendiendo oficios, entendiendo quiénes somos y cómo podemos competir. El proyecto “Puente” no es una excepción: es una sombrilla que termina cobijándonos a todos”.

Ocho marcas, miles de relatos

Más allá del contexto institucional, cada marca llega a Nueva York con una narrativa propia:

  • C’emadier construye su colección alrededor del conejo blanco como símbolo del viaje creativo y la identidad artística.
  • Alanna presenta La aviadora, inspirada en Amelia Earhart y en mujeres que persiguen sus sueños sin límites, a través del tejido de punto hecho en Bogotá.
  • Más Cincuenta y Siete by Love Me Jeans reinterpreta el denim como herencia viva, textura, desgaste y memoria.
  • Lorant & Co propone Armor, una reflexión sobre la mujer, la revolución industrial y la sastrería como forma de poder.
  • Lyenzo presenta El Arca, una colección atravesada por lo agrícola, lo artesanal y la figura materna, traducida en corsetería contemporánea.
  • A Modo Mio celebra diez años de marca con Ojalá, una colección madura, honesta y profundamente personal.

En calzado, Liza Herrera y Kernel Leather llevan a Nueva York el legado zapatero del Restrepo: cuero trabajado a mano, personalización y una apuesta clara por la artesanía como lujo contemporáneo.

¿Qué más viene?

La participación en New York Fashion Week es solo una parada dentro de una agenda internacional robusta para 2026, que incluye Bogotá Fashion Week, Madrid, Dubái, Nueva York (colección primavera-verano) y París.

Como concluyó Claros: “esto ya no es un sueño. Es una realidad tangible que demuestra que cuando se construyen puentes —con rigor, paciencia y visión— la moda puede convertirse en motor de transformación social, económica y cultural”.

Y esta vez, ese puente desemboca directamente en Nueva York.

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