Con «Colmena», Humberto Cubides, director creativo de la marca, teje un puente entre la moda contemporánea y los oficios ancestrales de Cundinamarca, dando vida a una propuesta donde la tierra impulsa cada puntada.
Por: Juliana Villegas. Fotos: cortesía.
Tras diez años investigando la artesanía contemporánea y sus cruces con el arte y la experimentación textil, Cubel vuelve al punto de origen: la tierra. Desde los valles de Cundinamarca surge «Colmena», una propuesta que crece desde el territorio y pone en escena el valor del oficio manual como un lenguaje vivo.



La colección debutó en el Cundinamarca Fest y formó parte de la exhibición comercial del Bogotá Fashion Weekend, donde el director creativo Humberto Cubides presentó un viaje construido junto a artesanos locales y guiado por técnicas como el tejido en dos agujas, el croché y el macramé. Un ejercicio colaborativo acompañado por Artesanías de Cundinamarca y apoyado por la Gobernación y el IDECUT.

El origen: un hallazgo entre tejido y territorio
Para Cubides, «Colmena» nace de una observación profunda en las comunidades artesanas del departamento. Allí encontró un ritmo cotidiano en el que el tejido convive con la labor agrícola, y donde ambos oficios comparten algo esencial: un conocimiento transmitido a través de las manos y preservado como herencia cultural.



Las mujeres artesanas aparecen en el centro del relato. Su conexión con la tierra, su rol dentro del hogar y la forma en que sostienen prácticas ancestrales inspiraron la metáfora que guía toda la propuesta: la colmena como símbolo de trabajo colectivo, fuerza femenina y creación incesante. Igual que las abejas, su labor sostiene la vida y equilibra extremos que parecen opuestos.
Una colaboración amplia y diversa
El proceso incluyó visitas a diferentes municipios, encuentros con artesanos y la creación conjunta de una narrativa textil inspirada en la estructura de la colmena.
A esa construcción se unieron también proyectos de diseño local como:
- Doos Eyewear, con gafas elaboradas en madera recuperada.
- Curandera y Roor, con accesorios escultóricos trabajados en plata bajo la técnica fold forming.
El resultado es un ecosistema creativo que reúne oficios tradicionales, diseño experimental y propuestas contemporáneas.



Un paisaje hecho a mano
La colección mezcla técnicas como dos agujas, croché, macramé, telar y fieltro húmedo, que dan vida a piezas llenas de volumen y texturas táctiles. El uso de algodón, lana de alpaca, cuero, microfibra, tafeta, palma y lana de oveja construye una estética cálida que remite directamente al paisaje que la inspira.
Los tonos tierra refuerzan esa intención: reconectar con la raíz, con lo elemental, con las memorias que se guardan en el territorio.
Lo que define a Colmena



Cubides destaca sobre todo la capacidad de los artesanos para interpretar el concepto desde un enfoque escénico y expresivo del diseño. La colección no solo celebra la destreza manual; también reivindica la potencia simbólica del trabajo hecho a mano y la importancia de las mujeres que lo sostienen.
«Colmena» es, en esencia, un tributo al origen. Una invitación a mirar la moda desde un lugar más cercano a la tierra, al tiempo y al hacer. Una memoria que se teje y se comparte, puntada por puntada.





