Guillermo del Toro vuelve a transformar un clásico, esta vez con un universo visual donde el vestuario es protagonista. En Frankenstein, la diseñadora Kate Hawley construye personajes a través de siluetas saturadas, texturas emocionales y un gótico romántico que redefine la narrativa y reafirma por qué sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos del cine.
Por: Catalina Moncada. Fotos: cortesía.
La película ha sido celebrada tanto por los lectores de la novela de Mary Shelley como por los cinéfilos y por quienes reconocen el rigor narrativo de Guillermo del Toro, especialmente en el diseño de producción, categoría históricamente vinculada con su estilo y premiada en los galardones más importantes del séptimo arte.

Dentro de este universo minucioso, inspirado en una Inglaterra victoriana reinterpretada —recordemos: es un relato fantástico, no un documento histórico—, destaca el trabajo de Kate Hawley, diseñadora de vestuario de Frankenstein. Su aproximación estética se inclina por una paleta saturada y pictórica, un gesto estilístico que se aleja de los tonos opacos y empolvados del siglo XVIII, época en la que se sitúa la novela original.

A lo largo de su filmografía, Guillermo del Toro —director de El laberinto del fauno (2006), La cumbre escarlata (2015) y La forma del agua (2017)— ha creado mundos donde criaturas nobles se enfrentan a la dureza de un entorno que no las comprende; universos donde la condición humana, a veces violenta, complejiza la búsqueda de la identidad, la verdad o el amor, propio o ajeno. En este nuevo proyecto, la diseñadora neozelandesa Kate Hawley logra materializar por tercera vez la visión estética y emocional del director.

La Criatura, el Doctor Frankenstein y Elizabeth
La construcción de personajes a través del vestuario es esencial en el trabajo de Hawley, quien parte de elementos simbólicos para impregnar de emocionalidad y carácter cada silueta.


Jacob Elordi, encargado de dar vida a la Criatura —nos resistimos a llamarlo “monstruo”—, inicia su construcción desde las prótesis y ensamblajes creados por el artista Mike Hill. Desde allí, el vestuario replica este principio: piezas que se superponen por capas, una piel multiplicada, fragmentos que conviven en un solo cuerpo.

Los vestuarios de Elizabeth, interpretada por Mia Goth —actriz fetiche del cine de terror contemporáneo—, evocan la sensibilidad de la alta costura. Sus tejidos personalizados incluyen sedas en tonos verdes inspirados en la piedra malaquita, terciopelos iridiscentes reminiscentes de los escarabajos y velos translúcidos que construyen una atmósfera onírica y reflexiva, cercana al gesto contemplativo de la pintura.

Por su parte, Victor Frankenstein, encarnado por el guatemalteco Oscar Isaac, se convierte en un eje cromático de la narrativa a través del uso del rojo, color recurrente y casi obsesivo en el imaginario de Del Toro.

Su vestuario transita desde la elegancia opulenta de su infancia adinerada hacia un estilismo extravagante, con guiños al glam rock, hasta llegar a un look final que refleja la transformación del personaje: un hombre consumido por la rabia, el dolor y el remordimiento.
Datos curiosos
- Tiffany & Co. proporcionó piezas de su archivo histórico de 200 años, entre ellas el collar Wade con más de 40 quilates de diamantes y un collar de escarabajo diseñado por Louis Comfort Tiffany.
- Todas las telas principales fueron tejidas exclusivamente para Frankenstein en talleres de Toronto, Glasgow, Polonia, España y otros puntos de Europa.
- El círculo es un motivo recurrente en las siluetas del vestuario, reflejando la estética del diseño de producción.
- Del Toro modificó la época de la novela, del siglo XVIII a la década de 1850, para otorgarle una sensibilidad más moderna.
- Hawley investigó estilos de mediados del siglo XIX, inspirándose en la moda masculina reinterpretada por figuras como David Bowie, Prince y el bailarín Rudolf Nureyev. Del Toro quería que el doctor fuera una mezcla entre dandi y punk: una presencia inconforme, elegante y profundamente rebelde.





