La Pasarela Alma, que se presenta todos los años durante Colombiamoda con el fin de concientizar a la gente sobre la prevención del cáncer, estuvo a cargo del diseñador paisa Orozco, quien mandó un mensaje muy potente.
Fotos: cortesía Inexmoda y Alma.
La tradicional pasarela Alma, que se hace durante Colombiamoda desde hace ya varios años, siempre ha sido una de las más emotivas. No solo por el propósito que siempre tiene, el de concientizar a la gente a tatar de prevenir el cáncer de seno, sino también por las historias de quienes protagonizan ese desfile.



Pero el de este año fue aún más especial. El diseñador responsable de la colección fue el paisa Jorge Orozco, quien no solo es una gran creativo, sino que en esta ocasión tenía una razón más para estar ahí: tuvo cáncer y sabe lo que significa la enfermedad en carne propia.



La unión hace la fuerza
La Pasarela Alma + Orozco reunió los talentos de varias marcas y personas que se juntaron para colaborar y desarrollar una colección llena de motivos para emocionarse. El desfile fue un canto a la vida y a la esperanza, un mensaje de resiliencia y fortaleza que se tejió en cada detalle.



La colección, bautizada Aura está compuesta por 40 looks y es el resultado de varias colaboraciones, la primera de ellas con la textilera brasileña Vicunha que desarrolla el denim de la más alta tecnología, proporcionando una fusión impecable entre la sastrería y el universo jeanswer.



Por su parte, Converse se unió con una colección hecha exclusivamente para el desfile; sus icónicos tenis fueron personalizados en el municipio azul de Colombia, Don Matías.
El toque artesanal fue por cuenta de la mamá del diseñador, quien siempre lo acompaña en el acabado final de sus prendas.



“Esta colección hace hincapié en el espíritu y el poder sanador que tenemos adentro, es una invitación a ver lo invisible y a sentir todas las frecuencias y vibraciones que transmitimos a través de nuestras acciones, incluida la manera como usamos las prendas de vestir. Un llamado a descubrir el aura que nos sana y restaura”, expresó Orozco.
Mucho más que un desfile
La pasarela abrió con una atmósfera ritual: siluetas envolventes, tejidos que parecían respirar con la piel y colores terrosos que remitían a lo orgánico.



Orozco tradujo la palabra «alma» en un lenguaje visual que puso en escena un ritmo pausado, como si cada paso de las modelos buscara recordarnos que la moda también puede ser un espacio de contemplación y no solo de consumo.
Cada salida recreó una masculinidad contemporánea, que refleja, más que un símbolo y un género, una manera de ver la sastrería y el universo denim, mezclando siluetas holgadas, camisas tipo sastre, mancornas, corbatas, piezas como fajones de esmoquin y algunas reinterpretaciones de la sastrería tradicional.



Como parte de la puesta en escena, la reconocida banda de rock colombiano, The Mills, acompañó toda la presentación lo que le dio mucho más fuerza a ese mensaje potente que estaban mandando con cada detalles durante todo el desfile.





