La Petite Mort y su homenaje a los silleteros antioqueños

Con una colección muy poética y llena de detalles artesanales, la dupla paisa abrió la pasarela de Colombiamoda 2025, en un muy interesante homenaje a los silleteros de su tierra.

Por Pilar Luna. Fotos: cortesía Inexmoda.

No hay nada más local que el mundo de los silleteros antioqueños. Un legado profundo que sale del corazón de la cultura paisa como una expresión muy auténtica de una tradición única. Sin embargo, la visión de Petite Mort sobre estos personajes que son parte de su imaginario, es una de las más contemporáneas que he visto.

La colección que presentó la Petite Mort para abrir Colombiamoda 2025 no solo le rindió un tributo a toda la relación que tienen los silleteros con la tierra, a su proceso de sembrar, crecer y florecer como una metáfora de esperanza y recompensa, sino que supo llevar toda esta historia al mundo actual de una manera magistral.

Su segunda temporada

Su colección Alirio, capítulo 2, Temporada de Sol, trajo a la pasarela una sastrería sin género, botonería muy protagonista en cada pieza, bordados hechos a mano, calados, tejidos en crochet, ganchillo que evocan esa cultura campesina de antaño y muchos más detalles artesanales que dotaron de una atmósfera poética y ensoñadora a esta propuesta que no solo viste, sino que honra.  

La colección de la dupla de Jonathan Cortez y Andrés Durán es “un homenaje al legado de los campesinos y su conexión con la tierra”, según contaron y sin duda fue lo que se vio en la pasarela con ese toque muy europeo que sale de su paso por París y del manejo impecable del oficio de la sastrería que aprendieron en tierra gala.

La «pequeña muerte»

La Petite Mort nació como marca en el 2017 en la capital francesa y desde entonces se han dedicado a reivindicar el oficio sartorial de una manera muy conceptual, mezclando técnicas ancestrales artesanales con un espíritu que honra sus raíces latinas.

La colección se paseó por siluetas sobredimensionadas, con estructuras que usan la superposición de prendas, volúmenes suaves y fluidos que hacen que estas piezas no tengan la rigidez que por lo general caracteriza a la sastrería.

Su paleta de color es neutra, muy poética en su concepción porque evoca la serenidad de las montañas de la región con muchos detalles de bordado y tejido manual que le imprimen el alma a la narrativa de esta historia que empezó en el pasado Bogotá Fashion Week, donde presentaron la primera etapa.

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