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Gracias a la iniciativa “Que la basura no se vuelva paisaje”, de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, la moda local encontró una oportunidad única para contarle a los capitalinos por qué los residuos son más que basura y cómo transformarlos a partir del arte y el diseño.

Por Juliana Villegas. Fotos: José Veira. Producción: Código Malva.

La moda no solo es estética. A lo largo de la historia, se ha convertido en un poderoso canal de comunicación para hablar de los acontecimientos más relevantes de la humanidad y generar reflexiones sobre temas sensibles con una visión creativa y un interés constructivo.

Hay muchos ejemplos de ello, desde frases para apoyar los movimientos del #MeToo y #BlackLivesMatter, hasta las que hablan de eliminar los estereotipos, valorar las raíces e, incluso, ser conscientes de nuestro impacto en el planeta.

Pero no siempre se necesitan palabras: hay marcas y diseñadores que de forma silenciosa hacen un cambio o promueven una causa, sin que nadie tenga que enterarse.

Ahora bien, para inspirar a otros, el mensaje muchas veces debe ser contundente y explícito.

Por eso, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá decidió crear, junto con Código Malva, y con el apoyo de la Cámara de Comercio de Bogotá, la “Pasarela Bogotá Sostenible”, una puesta en escena que se realiza en la Plaza Cultural La Santamaría para dar un potente anuncio: es posible dar una segunda vida a los residuos de la ciudad si se utiliza la creatividad.

Diseño Catalina Carvajal (Infinita).Modelo: Leiny Torres.

La iniciativa, que cierra la campaña de la Subsecretaría de Cultura Ciudadana “Que la basura no se vuelva paisaje”, busca vincular a los comercios, a los empresarios, a los recicladores de oficio y a los operadores para que se comprometan en la implementación de comportamientos puntuales de conciencia ambiental:

  1. Aprender a separar el material aprovechable (papel, cartón, lata, vidrio y plástico) que debe estar limpio y seco en bolsa blanca, del no aprovechable (barridos de basura, hojarasca, papel higiénico, etc.) que debe ir en bolsa negra.
  2. Disponerlos de manera adecuada, entregando la bolsa blanca al reciclador y sacando la negra cuando pasa el camión recolector.
  3. Mantener limpia la fachada y la acera de enfrente de nuestra casa y de nuestro negocio, si somos comerciantes.

Con estos sencillos cambios de cultura ciudadana, se hace más fácil la correcta disposición de los residuos para que aquellos que puedan aprovecharse, tengan una segunda vida y dejen de ir a parar a los vertederos.

Un mensaje de conciencia

En un mundo donde la moda rápida y el consumo desenfrenado han llevado a una acumulación masiva de residuos, surge una nueva forma de abordar el problema: transformarlos para volverlos a usar.

Diseño de Sebastián Jaramillo. Modelo: David Acuña.

Y este es un tema especialmente relevante en una industria como la de la moda, considerada la segunda más contaminante del planeta.

Por fortuna, en los últimos años, la conciencia sobre su impacto ambiental ha ido en aumento. La producción masiva de ropa y la rápida obsolescencia de las prendas han llevado a un incremento significativo de los residuos textiles. Sin embargo, hay quienes ven en ellos una oportunidad, lo que ha despertado la creatividad y la capacidad innovadora de diseñadores y emprendedores que buscan soluciones sostenibles.

Y es que en lugar de ver los residuos textiles como simples desperdicios, estas marcas han descubierto la belleza oculta en ellos. Telas desechadas, retazos, prendas viejas… todos estos materiales se pueden convertir en creaciones vanguardistas y con su propia narrativa, basadas en la reutilización y el reciclaje.

El arte de transformar

Eso sí, el proceso de transformar los residuos en moda es todo un arte. Los diseñadores utilizan técnicas de corte, costura y reconstrucción para crear nuevas prendas a partir de los materiales existentes.

Es el caso de los siete diseñadores consolidados y las seis marcas emergentes, sostenibles, circulares o conscientes, que produjeron en total 48 trajes para demostrar, en la “Pasarela Bogotá Sostenible”, que es posible que la basura no se vuelva paisaje en la ciudad.

Jorge Duque; Faride Ramos; Sebastián Jaramillo; Juan Pablo Martínez y Paula Pérez; Andrea García; Alejandro Crocker; Cubel (Humberto Cubides); María Fernanda Hernández (PriscilaLab); Amor Real by Diamantina Arcoiris, Paula Forero (Velasco de Gayo), Natalia Ochoa, Juan Felipe Martín y Marcerl Lopera (The Bosayork Dream-Sacré); María Kamila Pérez (Trans) y Catalina Carvajal (Infinita), hacen parte de una gran puesta en escena inédita que busca seguir consolidando el proyecto “Que la basura no se vuelva paisaje”, para que pueda trascender el cierre de la presente administración.

Junto con asociaciones de recicladores de oficio de diferentes localidades de la ciudad, la guía de la diseñadora María Luisa Ortiz —quien se ha convertido en la madrina de este proyecto—, y la Red Moda Circular, estos talentos lllevan un ejercicio creativo de transformación de residuos aprovechables (papel, cartón, lata, vidrio, plástico y textiles), cuyo proceso y resultado se verá el día del desfile.

El valor de los auténtico

Pero, ¿por qué es relevante este ejercicio? Porque corta el ciclo de hiperproducción de la industria, dejando de lado el tema de las tendencias, las temporadas y la fabricación en masa.

Cada prenda creada a partir de residuos textiles, tiene un valor auténtico y único. Pero esto no es lo más importante: al utilizar materiales reciclados, se promueve la reducción de la demanda de nuevos recursos y se evita la generación de más residuos. Además, estas prendas transmiten un mensaje de consciencia ambiental y responsabilidad hacia el planeta.

En este caso, también se fomenta la creación de empleo en algunas localidades y se apoya a los recicladores de oficio y a quienes trabajan con los residuos. Estas piezas únicas y conscientes atraen a consumidores alternativos, un mercado que crece cada vez más para la moda responsable.

Sin embargo, el uso de residuos en la moda no solo se trata de confeccionar prendas desde lo estético, sino también de inspirar un cambio de mentalidad en la sociedad. Generar cultura ciudadana, mostrando el potencial de los materiales reciclados y desafiando las percepciones tradicionales de la moda. De esta manera, se promueve una mayor conciencia sobre el consumo consciente, despertando un sentimiento de responsabilidad con la ciudad.

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