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Aunque han tenido que cerrar sus tiendas, creadores y pequeñas firmas de moda en Colombia han reabierto sus talleres para fabricar tapabocas. 

Por Juliana Villegas

No se han quedado de brazos cruzados. Si bien su capacidad de producción es limitada, muchos diseñadores y marcas independientes han decidido hacer algo para mitigar el desabastecimiento de tapabocas que ronda en la red hospitalaria nacional desde que se decretó la emergencia sanitaria en el país y de paso seguir siendo una fuente de empleo para costureras y patronistas. 

Diseño Camilo Álvarez

El creador paisa Camilo Álvarez empezó a comienzos de la semana pasada cuando una prima suya que trabaja en el sector de la salud le informó que muchos hospitales de Medellín necesitaban tapabocas con urgencia. “Ella consiguió telas anti fluido y yo le dije que la marca se encargaba de la confección”, cuenta el diseñador.

Antes de arrancar, Camilo habló con dos personas de su equipo que viven cerca al taller para minimizar el riesgo de contagio. “Estuvieron de acuerdo en involucrarse, así que se tramitaron los permisos de trabajo con el hospital al que iría la donación”. El creador realizó un prototipo de tapabocas y luego envió las telas anti fluido a corte. “De este proceso se encargaron personas que podían trabajar desde sus casas para respetar el aislamiento obligatorio preventivo. Y es que manejamos todo con mucho cuidado: dentro del taller introdujimos ciertos protocolos para protegernos, como cambiarnos de zapatos y de ropa antes de entrar a la zona de producción, y dispusimos desinfectantes y tapabocas para que todos estemos seguros”. 

Diseño Camilo Álvarez

Actualmente, tres personas se dedican ciento por ciento a la fabricación de tapabocas; a ellas se sumaron dos más que laboran en otro taller con el fin de aumentar la producción porque la demanda crece y crece. “Inicialmente vamos a hacer una tanda de 1.400 tapabocas y luego realizaremos otra para la boutique multimarca Klosét Store en Cali que se unió a la causa y nos solicitó mil tapabocas para donarlos a la ciudad”.            

Otras iniciativas

La marca de ropa masculina Whitman anunció recientemente a través de su cuenta de Instagram que está inmersa en la fabricación de los primeros siete mil tapabocas protectores que serán donados a la red hospitalaria de Bogotá y a diferentes entidades sociales que los necesitan. Así mismo, Rönner, la firma de ropa femenina inspirada en el mundo de la equitación, encargó a sus costureras –quienes trabajan seguras desde casa– la elaboración de otros tantos que son estampados con motivos ecuestres y distribuidos gratuitamente en el país.

Por su parte, María Clara Hennessey, fundadora de MH Studio en Cali, cambió el estrés que le daban las noticias y la caída de sus ventas online, y la preocupación por el futuro de su negocio y el suyo propio, y decidió ser parte de la solución: “Lo que me hizo empezar a hacer tapabocas fue ver que los estaban vendiendo como si tuvieran baño de oro. Pensé en quienes no tienen ni mil pesos para comprarse uno y si lo tienen lo usan decenas de veces, arriesgando su salud y la de su familia”. Así que los confeccionó en tela para que las personas los pudieran lavar en las noches y volverlos a utilizar. 

“Los entregué donde compro las telas, en el centro de Cali, a la gente en la calle, en los semáforos, al señor del carrito de los helados, los celadores, las aseadoras, las cajeras de los supermercados, en varias empresas donde trabajan conocidos, en fin, logré regalar 1.450 tapabocas hasta que se acabaron los insumos en los almacenes y empezó la cuarentena”. 

Y a falta de con qué producir más, compartió el molde con el cual los fabricó en la cuenta de Instagram de su marca (@mhstudiocali) para que quienes tengan telas y resorte puedan crear los suyos en casa. “Todos debemos protegernos”, dice. 

En Código Malva seguimos buscando estas iniciativas, así que si tiene alguna escríbanos a comunicaciones@codigomalva.com y cuéntenos de qué se trata.

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