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Con una gran apuesta del sector para convertir sus procesos de producción en cadenas más sostenibles ambientalmente, esta versión de la feria paisa despertó el optimismo de la industria y dejó el sabor de que vamos por buen camino.

Por Pilar Luna

Fotos: Cortesía Vicunha, Santista, Sutex

 

Recorrer los pasillos de Colombiatex 2020 fue como tener un encuentro cercano del tercer tipo. O mejor, fue poder decir con argumentos sólidos que por fin las empresas colombianas están despertando a la necesidad que exige la industria de la moda actual de tener procesos sostenibles y éticos para la elaboración de sus productos con cadenas que incluyan, en todas sus partes, prácticas mucho más amigables con el planeta y con la sociedad.

La tecnología también está marcando un punto diferencial en este aspecto y por eso es tan importante entender lo que pasó en la feria especializada en insumos para la confección más importante de la región. El tema central de esta cita giró en torno a la sostenibilidad de la industria y a sus adelantos tecnológicos. En Colombia hay varias marcas y firmas de moda que desde hace varios años están en procesos de transformación grandes para lograr productos que en su elaboración sean mucho más amigables con el planeta, pero la diferencia de lo visto en Colombiatex es que ya se ve una apuesta real de la industria por ser mucho más sostenible.

Liderados por la feria que organizó una ruta de la sostenibilidad ambiental, el recorrido llevaba al visitante por varios stands que contaban interesantes narrativas de procesos sostenibles. Fue así como vimos expositores que están innovando en sus procesos: el recorrido contó con 57 empresas de las que 54% son colombianas y 46% internacionales de países como Brasil y España.

Dentro de las novedades que se presentaron está el reciclaje de materiales como el PET que, aunque no es nuevo, se evidenció los avances que se han logrado en materia del calibre de las fibras y de su tacto. Otro factor fundamental es la reutilización del agua que se emplea en varios de los procesos de la industria textil con tratamientos innovadores que permiten reducir considerablemente el impacto de la cantidad de uso de preciado líquido. Igualmente, el uso de nuevas fuentes de energía como pantallas solares y la utilización de productos químicos certificadas como “impacto cero sobre el medio ambiente”.

Latinoamérica despierta

Una de las empresas que más recorrido tiene en el tema sostenible es Vicunha de Brasil. Según sus directivos, la textilera lleva la sostenibilidad en su ADN porque no sólo se preocupa por su proceso industrial, sino también porque toda la cadena sea más ética con el medio ambiente. “Hicimos un estudio para saber la huella hídrica de una prenda de algodón que se basó en revisar cuánta agua consume un pantalón en todo su proceso. Es un estudio de la cadena completa que va desde el cultivo de algodón hasta que sale a la tienda y encontramos que una sola prenda consume 5.196 litros de agua. De esta cifra, Vicunha es responsable solo por 127 litros, que realmente es poco comparado con la magnitud de la cifra. Por eso vimos la necesidad de crear consciencia en toda la cadena”, dice María Angélica Rodríguez, gerente de mercadeo para el área.

Según la directiva, Latinoamérica ya despertó al tema ambiental porque finalmente se ha entendido que es una responsabilidad de todos. “Hoy hay una forma diferente de ver la vida. La gente está pensando más en sí mismo, en la persona, y eso también significa consciencia ambiental. Las nuevas generaciones nacen con ese chip y nos están enseñando mucho porque están pidiendo a gritos trazabilidad. Eso significa transparencia. Compran una prenda, pero quieren saber cómo fue todo su proceso de elaboración. Quieren ver que todo sea transparente. Nosotros en Vicunha somos un libro abierto”, dice Rodríguez.

Prácticas amigables

Otra empresa que se fue con toda para Colombiatex para mostrar sus procesos sostenibles, fue Sutex, una textilera colombiana con más de 40 años de historia. “Estamos enfocados en generar un impacto positivo en el medio ambiente a partir de prácticas amigables y procesos ambientales efectivos y responsables con plantas de estampación que utilizan 0% de agua en sus procesos”, explican sus directivos.

 

El proceso de sublimación de Sutex consiste en estampar los diseños sobre la base textil aplicando calor y presión a través de un intermedio como el papel. Para la impresión digital y la sublimación, cuenta con las mejores máquinas de gran formato y tintas para textiles de la más alta calidad, de acuerdo con los estándares de protección ambiental.

Trabajamos con fibras que se derivan de madera y pulpa sostenible provenientes de fuentes controladas y certificadas con excelencia ambiental, prácticas que ayudan a ahorrar agua, proteger los recursos naturales, reducir el consumo de energía, reducir las emisiones de gas y preservar el ecosistema acuático”, dicen.

El algodón vs. el agua

Cotton USA fue otra de las empresas que hizo parte de esta ruta de la sostenibilidad que además realizó un panel sobre el tema, de la mano de Procolombia y al que invitó empresas como CI Jeans, Protela y Fabricato.

“Quisimos compartir nuestra apuesta sostenible que cumple 35 años. El panel sirvió para evidenciar como, por medio del monitoreo a nuestros cultivos de algodón, podemos ahorrar 82% de agua, irrigar el agua lluvia y usar 32% menos del suelo, entregando un algodón sostenible”, afirmó Julisa Valenzuela, Gerente de Mercadeo de Cotton para Colombia quién agregó que, aparte de los cultivos, los sueldos justos y las buenas prácticas laborales también hacen parte de su apuesta sostenible.

Fibras tecnológicas y sostenibles

Otra compañía que presentó su novedad fue Lycra® que con su versión EcoMade logró desviar los desechos pre-consumo al volver a producirlos. Este producto ofrece el mismo rendimiento que la famosa fibra elastómera.

La fibra Lycra® T400® EcoMade está hecha de 50% de PET reciclado y 18% de materiales de origen vegetal, y proporciona un estiramiento moderado con una excelente retención de la forma. Las fibras Coolmax® EcoMade y Thermolite® EcoMade están hechas de 97% de PET reciclado. Estas fibras dan nueva vida a los plásticos al tiempo que brindan comodidad fresca y seca y calor ligero.

El ciclo de la naturaleza

Santista Jeanswear, empresa brasileña en denim con 90 años en el mercado, viene generando hábitos sostenibles en sus procesos desde la década de 1970, aún antes de que se empezara a hablar sobre este tema.

El compromiso con la sostenibilidad forma parte de su ADN y ha sido uno de sus principios básicos como compañía, trabajando para lograr un equilibrio entre el ciclo de la moda y el ciclo de la naturaleza, generando así una conciencia a través de sus productos y llevando a cabo acciones y procesos en beneficio del medio ambiente.

Dentro de sus prácticas sotenibles está el tratamiento del agua devolviéndola más limpia al río Piracicaba. La reforestación, con más de 25 semilleros nativos; la creación de un sistema repelente de insectos eficiente y natural con plantaciones de citronella en la fábrica; la utilización, en la totalidad del denim producido, de goma obtenida de los residuos de la industria de fécula de yuca y papas frita, son algunas de sus acciones en pro del planeta.

 

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