fbpx

Mis reflexiones sobre lo que pasó este año con BCapital. Creo que debemos repensar el proyecto para no quedarnos sólo en las palmaditas en el hombro.

Por Pilar Luna

Fotos: Cámara Lúcida para BCapital

 

Llevo varios días reflexionando sobre BCapital, el evento de moda que nació como un espacio disruptivo para presentar propuestas de vanguardia y generar una dinámica diferente en la manera como se plantean los eventos de moda en Colombia. La idea, sin duda no sólo es buena sino necesaria. Mientras el mundo entero mira cómo la moda cambia su forma de presentarse ante sus nuevos clientes, en Colombia seguimos pensando en que lo mejor es hacer pasarelas y ferias en las que, en la mayoría de los casos, no se pasa por un proceso realmente serio de selección y de curaduría. Un buen filtro es necesario para no quedarnos en los mismos nombres de siempre presentando, incluso, dos colecciones en un mismo evento.

Cada vez tenemos más propuestas de moda y emprendimientos de diseño que buscan abrirse camino en este tipo de eventos para tener un buen espacio de visibilización. Pero creo que cada vez es más difícil lograr tener un momento importante en pasarela porque nos hemos convertido en productores de eventos para satisfacer los egos de muchos sin pensar en las verdaderas necesidades del mercado.

BCapital no fue la excepción esta vez. Lo que nació como un espacio alternativo para Bogotá, terminó convertido en un momento en el que se presentaron diseñadores y marcas tradicionales y solo vimos un par de propuestas realmente disruptivas. Está visto que es un evento al que la gente va porque se siente atraída por la promesa de lo que se puede ver allá, pero esta vez no marcó diferencia con otros momentos de la moda capitalina.

A diferencia de algunos, a mi me gustó el tema de que hayan escogido el Hotel Tequendama. Me pareció nostálgico, romántico e interesante regresar al lugar que en los años 60 y 70 sirvió de escenario para los primeros desfiles de moda de la ciudad. Me sorprendió, eso sí, el desconocimiento por parte de los asistentes de lo que significa el hotel para Bogotá e, incluso, para el país. Es normal que las nuevas generaciones no tengan ese dato en su disco duro, pero creo que era una oportunidad muy buena para que la organización misma -y los operadores del hotel- capitalizara su propuesta “disruptiva” con un escenario que, en medio de su espíritu vintage, se prestaba para conectar con quienes nunca en su vida habían pisado su lobby o nunca habían “tirado paso” en el Salón Rojo. El escenario puede ser lo que uno quiera que sea, siempre y cuando se logre conectar con el ADN del contenido que se tiene.

Pero más allá de seguir buscando el lugar “perfecto” para realizar el evento (en Bogotá suele pasar con mucha frecuencia) creo que debemos regresar al origen de la propuesta. Tener marcas de vanguardia, conectar con un público diferente, buscar diseñadores emergentes que propongan cosas distintas. Construir una parrilla sólida y un pop up contundente que ayuden a mover la caja registradores de los emprendimientos de moda emergente a los cuáles va dirigido este proyecto. De pronto se debe ser más BSmart y menos BCool…

Para nadie es un secreto que este año ha sido muy duro para el sector y los eventos de moda no se quedan atrás porque los patrocinadores están escaseando; pero por eso mismo hay que fortalecer la propuesta de valor que se entrega en cada caso y tener algo diferenciador. Incluso, cuando se trata de marcas reconocidas. BCapital lo tiene, pero hay que ser más contundentes. Me gustó que las dos firmas comerciales que tuvieron presencia fuerte lo hicieron pensando en el ADN de este evento. Pero hay que buscar que todo el proyecto sea realmente pensado en su concepto de vanguardia. ¡Ojo que no podemos dejar morir estos eventos que ayudan a fortalecer los negocios de todos los que trabajamos en el sector!

error: Content is protected !!
Abrir chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte?